domingo, 25 de agosto de 2013

Era algo así como perfecto

El era algo así como un bloque de hielo. Era inseguro, grosero, nada amoroso, vivía despeinado. Era algo así como perfecto. 

Un bloque de hielo maravilloso que a veces se derretía. Y cuando conseguías que pasara todo era lo mejor que podría haber pasado en tu vida.

Podías sentir la furia, el amor, la felicidad, la angustia, la ansiedad, el miedo y todo en sus ojos. Menos su tristeza, su tristeza únicamente y sólo únicamente aparecía en su sonrisa. Una sonrisa que te hablaba y que te decía; "No me conoces y nunca lo harás". En realidad cuando el bloque de hielo se derretía, los muros se derribaban y la escalera se colocaba en el sitio perfecto para llegar al jardín donde guardaba todo su corazón reconstruido en pedazos. No había nada que decir, con una mirada quedaba todo dicho... 

lunes, 8 de julio de 2013

Vueltas



De vez en cuando pasa que volvés a mi cabeza, es inexplicable pero me acuerdo de un gesto, una palabra, un aroma, un sonido. Creo que es eso que algunos llaman memoria emotiva, no sé, sinceramente no me importa como se llame, si no lo que causa en mí. Para los fatalistas, los sensibles y aquellos cuya imaginación va más allá, se hace necesario aclarar que no vivo en eterno sufrimiento ni mucho menos, es más, no suelo evocar recuerdos, no porque los oculte, si no porque simplemente no vienen a mí…
Dicho esto, cuando sí aparecen siento como una tranquilidad intranquila, desesperación pero controlada, tristeza, vacío, aunque no lo suficiente para llorar o desanimarme. Es algo raro, y tengo que admitir que muchas de las veces que abrí un libro, vi una película o serie o escuché a alguien hablar, una parte de mí lo hizo buscando una palabra para ese sentimiento, o por lo menos encontrar que no soy yo la única que siente de ese modo.  Cabe decir también que mis intentos fracasaron.
Sinceramente creo que dentro de mi hay sentimientos que luchan por ver quién prevalece, la tristeza se bate a duelo con la bronca, el orgullo encuentra, a su forma, como hacerle frente a la impotencia, mientras que la timidez, la inseguridad la sumisión miran, desde afuera, sin dejar de ser ellas también partícipes. ¿Qué hice mal?, ¿Por qué terminó?, ¿Quién te pensás que sos?, ¡Olvidate que encuentres a alguien como yo!... Todo eso, todo eso, va y viene, me calmo y no, pienso, medito, repaso, doy vueltas, sobre todo doy vueltas, me despejo, escucho música, me duermo, sueño, despierto, recuerdo, vuelvo a pensar, vuelvo a dar vueltas, me enojo, me traquilizo, me entristezco, me olvido, vivo, camino, recuerdo y así y así y así y mi vida termina girando siempre en torno a vos. Siempre en torno a vos, aunque no quiera, aunque me castigue por hacerlo, aunque haga como si  no, aunque me obligue a que no, aunque a veces hasta logre olvidarme, siempre gira en torno a vos, siempre. ¿Qué tipo de fuerza, que poder tendrás para mantenerme siempre ocupada? ¿Tan débil, tan dependiente de vos soy?¿Por qué me hago esto a mí misma?¿Por qué simplemente no lo supero?¿Y por qué es tan fácil para vos hacerlo?
Tan simple y tan complicado como eso.

miércoles, 3 de julio de 2013

sábado, 22 de junio de 2013

Anochecer en Capital




Salgo a caminar, y de repente tengo una rara sensación de tranquilidad, como esa que viene cuando estás rodeada de caos, pero aún así te sentís más allá, mirando todo de lejos. Creo que es buen momento para un cigarrillo, lo enciendo y siento como si al exhalar el humo, se estuviera yendo con él todo lo que me preocupa (no soy de fumar mucho, pero acepto que hay momentos que invitan a hacerlo). Para colmo noto que empiezan a caer unas tímidas gotas, que no hacen más que aumentar la velocidad de los pasos de los peatones, la frecuencia de los bocinazos y el nerviosismo en general; y producir un efecto totalmente inverso en mí.
                Todo eso se complementa y crea la ecuación perfecta para llegar al equilibrio, Capital me transmite esa rara sensación (o quizás la rara soy yo) de saberme distinta, indiferente a ese otro mundo en donde todo lo controlan las manecillas del reloj.

lunes, 3 de junio de 2013

Amo la lluvia


Amo la lluvia porque viene del cielo
Amo la lluvia porque no es de nadie
Amo la lluvia porque la gente olvida con ella sus problemas por un segundo
Amo la lluvia porque es la mejor canción de cuna
Amo la lluvia porque es agua que en algún momento toco tierra y volvió a subir, solo para caer nuevamente
Amo la lluvia porque pone a la gente de buen humor
Amo la lluvia porque es una creación de la naturaleza
Amo la lluvia porque potencia cualquier sentimiento
Amo la lluvia porque acompaña en un dia triste
Amo la lluvia porque mojarse con ella es una sensación solo equiparable con los pies descalzos sobre el pasto
Amo la lluvia porque no hay nada mejor que el olor a hierba mojada
Amo la lluvia porque moja a todos por igual
Amo la lluvia porque produce una sensación de paz inexplicable
Amo la lluvia porque me hace sentirme plena y agradecida con la vida, no importa cuan malo parezca el dia…
Muchos dicen  que después de la tormenta siempre sale el sol, a  mi déjenme la tormenta.

domingo, 19 de mayo de 2013